CRÍTICA: Crudo (2016)

Crudo

3 y media

Justine es una joven brillante a punto de empezar su primer año en la facultad de veterinaria. Al poco tiempo de comenzar las clases descubrirá un nuevo mundo que choca con los valores que le inculcó su familia.

‘Crudo’, debut en largo de Julia Ducournau, es una más que interesante cinta francesa, más cercana al drama adolescente que al terror propiamente dicho. La película gira en torno a la vida de Justine y su proceso iniciático en la vida adulta, alejada del confort familiar. Su directora y guionista hace testigo al espectador de una forma bastante realista y cercana, casi cruel, de las primeras experiencias de la protagonista, ya sea en sus primeras amistades, eventos sociales, el sexo, la formación profesional e incluso el descubrimiento de la auténtica vida y persona de su hermana mayor.

La película arranca con la llegada de Justine a la universidad, sufriendo por primera vez los abusos de las relaciones de poder, reflejadas en las aparentemente inocentes novatadas, o el empleo arbitrario e injusto de la autoridad por parte de odiosos profesores. No es de extrañar que la actitud rebelde de la joven llegue con una de las imposiciones normativas machistas más extendidas y asumidas.

La tensión en ‘Crudo’ es creciente, progresiva, sin apenas cambios bruscos más allá de los golpes de efecto necesarios en esta clase de cine. Posee una estética y tono muy adecuados, destacando de forma particular su intensa y melancólica banda sonora. Aunque se vende como un filme gore, la película es mucho más que eso y se centra más en describir el proceso vital de Justine que en su faceta de cine de terror.

‘Crudo’ cuenta también con buenas interpretaciones por parte de su elenco, cosa poco frecuente en el cine de protagonismo juvenil. Destaca sobre todo el trabajo de Garance Marillier, habitual en los trabajos de Ducournau.

Se echa en falta en su último tercio alguna conexión simbólica entre la nueva vida de su protagonista, los ideales con que fue educada en el ambiente familiar y la crueldad a la que es sometida a su llegada a la facultad, más allá de la mera sorpresa lógica como cierre de su argumento.

Con todos sus aciertos, ‘Crudo’ coloca a su directora en la lista de realizadoras a tener en cuenta.

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