CRÍTICA: White God (Dios Blanco) (2014)

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4 estrellas

Título original: ‘Fehér Isten’. Año: 2014. Duración: 117 min. País: Hungría. Director: Kornél Mundruczó. Guión: Kornél Mundruczó, Viktória Petrányi, Kata Wéber. Fotografía: Marcell Rév. Música: Asher Goldschmidt. Reparto: Zsófia Psotta, Sándor Zsótér, Lili Horváth, Szabolcs Thuróczy. Productora: The Match Factory. Género: Drama. Estreno (Hungría): 12/06/2014. Estreno (España): 19/06/2015.

Nunca he tenido perros, no porque no haya querido o no me gusten, sino porque mi casa no creo que sea el lugar idóneo para ellos por temas de espacio y comodidad. Sin embargo gran parte de mi familia y conocidos sí tienen y durante años he podido observar y entender lo que significan los perros para ellos. En el caso de mi tía y mi prima, sus perros, acogidos tras ser abandonados y maltratados por sus anteriores dueños, son más que un animal de compañía, son familia, centran toda su atención en ellos como si se trataran de sus hijos y puedo apreciar siempre que voy a sus casas el amor que sienten por ellos, pero desafortunadamente estas situaciones no siempre ocurren.

‘White God’, sexto largometraje del director húngaro Kórnel Mundruczó, está co-protagonizado por perros y por uno en particular, Hagen, un perro de mezcla de razas, un pilar fundamental para Lili, su joven dueña, que con padres separados tiene que ir a vivir con su padre con el que tiene una relación complicada. Una nueva regulación obliga a alistar y pagar por todos aquellos que quieran tener un perro de mezcla de razas (considerado callejero) y sino enviarlos a un refugio. El conflicto que se crea por el rechazo del padre de Lili de tener un perro en su casa y pagar por él y el de ella de no querer enviarlo a un refugio, lleva a que el padre abandone a Hagen en medio de la carretera. La fuerte unión entre Lili y Hagen se ve rota. La película muestra paralelamente como ambos afrontan esta fulminante separación, Lili busca a Hagen, Hagen busca a Lili, perdidos el uno sin el otro. Mundruczó le da más protagonismo a Hagen para manifestar cómo vive tras ser abandonado. Tras días vagando por la ciudad encuentra a un grupo de perros en su misma situación y que escapan de los encargados de llevarlos al refugio.

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El filme busca de una forma muy representativa exhibir la cara más despreciable del ser humano. Buena muestra de ello son los diferentes dueños que tiene Hagen en su nueva función de perro callejero, siempre tratándolo como un producto, una mercancía para el beneficio económico de cada uno de ellos. Un intercambio de amos que degradan a Hagen hasta el maltrato para entrenarlo para las peleas clandestinas de perros y convertirlo en un animal capaz de matar y un generador de odio constante hacia unos seres que como ocurre en el caso de Lili le habían ofrecido cariño.

La decadencia a la que se ve forzado Hagen puede contextualizarse también hacia los seres humanos. Aspectos como la discriminación racial y la opresión son presentados de una manera muy crítica durante toda la película y consigue que nos veamos reflejados. Dichos fondos provocan rabia y unas ansias de revolución como la que lidera Hagen junto con otros perros del refugio, donde había sido capturado, hasta causar el pánico en la ciudad como si se tratara de un ejército organizado. En una escena, una vez se desata el terror en las calles, un hombre denomina como “bestias salvajes” a los perros a lo que Lili le responde “usted es la bestia”, esta afirmación deja claro que somos nosotros, esos falsos dioses terrestres, las verdaderas bestias y no unos perros que buscan rebelarse del maltrato físico y social al que se ven expuestos.

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‘White God’ sobresale cuando el protagonismo recae en Hagen, ya que el personaje de Lili, pese a ser esencial para el desenlace del filme, carece de unos matices sólidos que sí tiene Hagen que va cambiando a medida que avanza la historia. En este sentido merece reconocer el trabajo que han hecho con el perro, evidente en la mirada que pasa de ser inocente al principio y completamente agresiva e intimidadora en el desenlace y que sirven para entender la metamorfosis a la que se ha visto afectado Hagen tras ser abandonado. El gran trabajo en la puesta en escena y la fotografía está presente no únicamente en unas fantásticas escenas que abren y finalizan la película, sino también en una atmósfera la mayoría de las veces fría, distante y decadente que captan el ambiente de la historia.

Por el sorprendente protagonismo de los perros, y sobre todo, la alegoría que contiene, ‘White God’ es una película interesante y sugerente que sirve para juzgarnos y ver lo realmente infames que podemos llegar a ser.

Sergio Montesinos

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