CRÍTICA: Mad Max: Furia en la carretera (2015)

Mad Max: Fury Road

4-y-media estrellas

Título original: Mad Max: fury road. País: Australia. Año: 2015. Duración: 120 min. Dirección: George Miller. Guión: George Miller, Nick Lathouris, Brendan McCarthy. Música: Junkie XL. Fotografía: John Seale. Reparto: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Zoe Kravitz, Rosie Huntington-Whiteley. Productora: Kennedy Miller Productions / Icon Productions. Género: Acción / Ciencia-ficción.  Fecha de estreno: 15/05/2015.

No sé cuántos años hace, pero deben ser bastantes, que se dio a conocer la puesta en marcha de una cuarta película de la legendaria saga de Mad Max. Mi reacción  inicial fue de desconfianza y rechazo, ¿una película de Mad Max, sin Mel Gibson, y después de hacer lo que hicieron con la infantil ‘Más allá de la cúpula del trueno’ nada menos que en 1985?  Había pasado demasiado tiempo, y ya se sabe lo que pasa con los clásicos, a veces es mejor no tocarlos, no ahondar más en algo que ya ofreció lo mejor (‘El guerrero de la carretera’), una película de acción trepidante y buenas ideas a pesar de lo modesto de su producción (la primera ‘Mad Max’) y ese ligero entretenimiento para todos los públicos, con Tina Turner mediante, que fue la tercera parte. Lo positivo era que George Miller estaba al frente del proyecto, un tipo con una exigua filmografía en la que, aparte de los mad maxes, tenemos a ‘Babe el cerdito en la ciudad’, los pingüinos de ‘Happy feet’ y poco más, pero con cierta aura de visionario demostrada en la famosa saga protagonizada por Mel Gibson, que permitía pensar al menos en la autenticidad del nuevo proyecto. Por supuesto esto no era sinónimo de éxito seguro, que se le digan a Spielberg y su último Indiana Jones. Había temor, un miedo que comenzó a disiparse hace unos meses con la excelente campaña promocional de ‘Furia en la carretera’, uniéndose a los brutales tráilers unos pósters e imágenes que hacían pensar que, al final, íbamos a estar ante algo grande, que de verdad se habían vuelto locos… Y vaya que si ha sido así. ‘Mad Max: furia en la carretera’ es un desmedido monumento al cine espectáculo, un chute de acción en vena, una película que te llena los ojos como pocas y que encima te da para reflexionar. Es la salvajada que necesitábamos.

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George Miller ha vuelto a hacerlo, solo que esta vez ha hecho más. Un film frenético, incansable, un toma y daca que te arrastra durante dos excitantes horas sacudiéndote con una espectacular escena tras otra. Un viaje vibrante a través del radiante desierto de monstruosos camiones imposibles, sus desquiciados pilotos y sus sufridos pasajeros. Un eslalon de un millón de explosiones, balas, flechas, motores ardiendo, marañas de acero y carne, grasa y sangre, ataque y contraataque. ‘Mad Max: furia en la carretera’ se sabe más grandilocuente, más potente, que toda la trilogía anterior, una superproducción que abruma pero no ahoga, una película en perpetuo movimiento que presenta la mejor y más atractiva historia de toda la saga. ‘Furia en la carretera’ trata de la rebelión contra el poder en un despiadado mundo de tribus donde el tirano gobierna y los esclavos malviven. Una rebelión encabezada por mujeres hartas de la sumisión al caudillo endiosado y de su retrógrado rol en la sociedad.

Todo es visualmente hermoso e impactante, de una viveza casi pictórica, en la que ocurren decenas de cosas por segundo y no te pierdes ninguna. Fotografía preciosista que remarca la luminosidad del eterno desierto, que hace la desoladora noche más bella y que hasta se permite jugar con los colores en una escena, la de la tormenta de arena, que pasa desde ya a los anales de las escenas del cine de acción. Miller demuestra no solo ser uno de los mejores, sino el mejor, director de persecuciones de la historia, también imprime una épica descomunal con sus planos distantes, su flota de camiones y coches monstruo, el imperecedero desierto y las gigantescas gargantas de roca. Y sabe lo fundamentales que son sus personajes para que todo esto funcione. La película es avanzar, avanzar y avanzar, ir más allá de los límites buscando un refugio de vida lejos del sadismo y la sangre. Los personajes crecen, se desarrollan, al calor del continuo conflicto, con la espada de Damocles continuamente suspendida sobre sus cabezas, pero entre persecución y persecución siempre hay espacio para expresar sus tormentos y sus anhelos.

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Mad Max siempre será Mel Gibson, sin embargo tenemos un dignísimo sucesor en un Tom Hardy que nos presenta a un Max Rockatansky a medio camino entre animal y persona, un hombre perseguido y atormentado cuya paulatina implicación en los hechos le va devolviendo aspectos de su humanidad que creía enterrados para siempre. A su lado, en un equilibrio protagónico ejemplar, encontramos a la Imperator Furiosa, una fabulosa Charlize Theron acostumbrada a bordar papeles de mujeres fuertes y líderes, que es el motor que mueve la historia. Max se ve involucrado en los acontecimientos generados por Furiosa, en una relación de alucinante evolución que eclosiona en la formación de una de las mejores parejas del cine de acción de la última década.

‘Mad Max: furia en la carretera’ es el apoteósico retorno al  mundo de la chatarra andante, de los estilismos imposibles, la violencia desmedida y, por qué no decirlo, una buena dosis de surrealismo. Un universo expandido en el que asistimos a innumerables detalles de un modo de vida y una mitología nacidas en este descorazonador y terrible futuro post apocalíptico. Una implacable película de acción que no cae en convencionalismos, que no conoce la palabra “sutileza” (y bendita sea por ello), que tiene la cualidad de guardar sus imágenes en la retina y que hace un llamamiento a la resistencia frente a la opresión. Esperemos que los señores Miller y Hardy vuelvan pronto para hacer derramar más sangre y gasolina sobre la ardiente arena del páramo. Ahora hay ganas de más.

“La esperanza es un error”– Max.

Alfonso Gutiérrez Caro

9 Respuestas a “CRÍTICA: Mad Max: Furia en la carretera (2015)

  1. Coincido. No cabe duda de que nos hallamos ante una película extraordinaria. Un hito cinematográfico del siglo XXI. Necesito más. Necesito la anunciada secuela Mad Max: The Wasteland.

    Para el título de mejor director de persecuciones, George Miller tendrá que vérselas con James Cameron.

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    • Uhm, cierto, me acaba de venir a la cabeza la célebre escena de la persecución de Tetminator 2 entre la moto y el camión…

      Hay ganas de ver otra vez ‘Fury road’, y de estar al tanto de noticias sobre ‘The wasteland’. Lo tendrá difícil para superar a ésta, pero con que mantenga el tipo ya valdrá la pena.

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