CRÍTICA: La Señal (2014)

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2 y medio estrellas

Título original: ‘The Signal’. Año: 2014. Duración: 97 min. País: Estados Unidos. Director: William Eubank. Guión: William Eubank, Carlyle Eubank, David Frigerio. Fotografía: David Lanzenberg. Música: Nima Fakhara. Reparto: Brenton Thwaites, Olivia Cooke, Beau Knapp, Laurence Fishburne. Productora: Automatik Entertainment. Género: Ciencia ficción. Estreno (Estados Unidos): 13/06/2014. Estreno (España): 13/03/2015.

Dentro de un género tan grandilocuente como el de la ciencia ficción también tienen cabida películas de bajo presupuesto. En los últimos años encontramos directores como Shane Carruth (‘Primer’, ‘Upstream Color’), Mike Cahill (‘Otra Tierra’, ‘Orígenes’) y James Ward Byrkit (‘Coherence’) que a través de buenas ideas e ingenio han conseguido hacerse un hueco entre el espectador con sus filmes. Otro director que intenta hacerse un nombre en el género con un coste ínfimo es William Eubank que en 2011 debutó con ‘Love’ y que vuelve con ‘La Señal’, que pudo verse en el festival de cine de Sitges. Su segundo largometraje sigue a tres jóvenes, Nic, su novia Haley y Jonah, el mejor amigo de ambos, en un viaje por carretera para llevar a ella hasta una universidad de California. Durante el trayecto mantienen contacto con un supuesto hacker, que compite con ellos y los localiza, motivo por el que deciden ir en su búsqueda ya que su paradero está de camino. Cuando creen haberlo localizado en una pequeña casa abandonada y después de ver como aparece un gran destello de luz entre la oscuridad de la noche, Nic despierta en un laboratorio, un centro de investigación subterráneo.

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‘La Señal’ puede considerarse como una película enigma en sí misma, son varias las preguntas que Nic se hace dentro de la enorme instalación donde los doctores llevan un traje protector para evitar contagiarse de lo que parece ser una contaminación extraterrestre. Las dudas e interrogatorios que se van sucediendo sirven de yuxtaposición del misterio que rodea el laberíntico emplazamiento lleno de habitaciones y la propia trama, las incógnitas empacan las pistas que se van dando como si de migajas de pan de pan se trataran. Detalles como el tatuaje numérico que lleva Nic en el brazo o los experimentos secretos que se llevan a cabo son conductores de deducciones que buscan incrementar la incertidumbre. No menos importantes son las imágenes oníricas que aparecen y se repiten en diferentes ocasiones como la del propio Nic corriendo por el bosque hasta que un rio le barra el camino –tiene una enfermedad degenerativa en las piernas que le obliga a ir con muletas- o las que está acompañado por su novia Haley en un parque de atracciones, a la que encuentra en coma en las mismo centro bajo tierra. Esas escenas breves buscan el punto de vista emocional de Nic que van ligadas con el trascurso de los acontecimientos que van surgiendo.

La atmósfera creada en el laboratorio resulta inquietante, pero la narración lenta y poco productiva provoca un desinterés cada vez mayor en la trama, hasta ver como la película no avanza debidamente en el largo segundo tramo. Hay preguntas que poco a poco van respondiéndose por medio del doctor Damon, mientras que otras se quedan sin una respuesta clara que conllevan a una toma de decisiones por parte de Nic, que espera la oportunidad, tras ver cómo han experimentado con él, para poder escapar y subir a la superficie junto a Haley, ya consciente. Una vez salidos ambos del centro, la película vuelve a la road-movie del inicio, convertida en una persecución entre ellos y el equipo de investigación encabezados por el doctor Damon en el tercer acto, hacia un desenlace no demasiado satisfactorio por como parecía desarrollarse la historia.

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Todos los peros que tiene la narración inefectiva, no los tiene un apartado visual impecable. ‘La Señal’ cuenta con una muy buena fotografía en las diferentes localizaciones, desde el paisaje del inicio, las instalaciones subterráneas dominadas por el blanco, el terreno desértico del último tramo o los momentos oníricos. El director utiliza la cámara lenta con un sonido extradiegético para impactar y acentuar las escenas dramáticas. La tipología de planos también es muy concreta, los primeros planos de Nic denotan la atmósfera angustiosa del laboratorio, mientras que los planos generales se repiten en los diferentes interrogatorios que tienen lugar entre Nic y Damon.

Las interesantes ideas y premisas iniciales de ‘La Señal’ propuestas por William Eubank no van acompañadas de un progreso efectivo para la historia, soportada por el misterio y la intriga que la rodean. Pese a ello, puede verse como Eubank, con una película pequeña y un escueto reparto, ha sabido exhibir de forma destacable tanto la ambientación como los efectos visuales. Un director a tener en cuenta en futuros proyectos.

Sergio Montesinos

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