CRÍTICA: Winter sleep (Sueño de invierno) (2014)

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4-y-media estrellas

Título original: ‘Kis uykusu’. Año: 2014. Duración: 195 min. País: Turquía. Director: Nuri Bilge Ceylan. Guión: Nuri Bilge Ceylan, Ebru Ceylan. Fotografía: Gökhan Tiryaki. Reparto: Haluk Bilginer, Melisa Sözen, Demet Akbag, Nadir Saribacak, Ayberk Pekcan, Nejat Isler, Tamer Levent. Productora: Memento Films Production. Género: Drama. Estreno (Turquía): 13/06/2014. Estreno (España): 10/10/2014.

La historia y los personajes normalmente son los principales motores de una película. La mayoría de las veces, el guión cuenta con unos diálogos que adolecen de banalidad, con muy pocos momentos destacables y que se usan para complementar a la propia trama, por tanto, se puede considerar que el don de la palabra está infrautilizado. El director turco Nuri Bilge Ceylan es un realizador que trata con especial cura los diálogos dándoles una importancia y función narrativa muy presente en sus películas. En ‘Winter sleep (Un sueño de invierno)’, Palma de Oro en el Festival de Cannes, como sucede en ‘Érase una vez en Anatolia’, su anterior película, la trama no es más que una mera excusa para presentar a los personajes. Si en ‘Érase una vez en Anatolia’ la premisa se basaba en la búsqueda de un cadáver con la ayuda del propio asesino, en ‘Winter sleep’ también es muy simple. Aydin es un ex-actor de teatro propietario de un hotel y de varias de las tierras del poblado, un incidente con el hijo pequeño de unos inquilinos endeudados y amenazados de desahucio y que el tío del niño busca el perdón de Aydin es la principal premisa (que no trama), donde las conversaciones del propio Aydin con su hermana Necla y su joven esposa Nihal son otros de los factores destacables.

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‘Winter sleep’ tiene una estructura fragmentada, todos los retazos que conforman la película (principalmente los diálogos de los distintos personajes), trabajan de manera independiente, pero unidos le dan solidez y un mayor sentido. Como en anteriores filmes del director, las palabras toman el mando, pero en el caso de ‘Winter Sleep’, lo son todo, sensacionales diálogos que pasan de la cotidianidad e intranscendencia a las acusaciones más hirientes y crueles con claras reminiscencias a Ingmar Bergman (hay momentos que recuerdan a la disputa materno-filial de ‘Sonata de otoño’ o los reproches matrimoniales de ‘Secretos de un matrimonio’). El hecho de que Ceylan muestre a los personajes hablando durante las más de 3 horas que dura la película puede parecer excesivo y aburrido, al contrario, el director y también guionista, junto a su cónyuge Ebru Ceylan, es capaz de mostrar las extensas charlas de un modo pausado y a la vez muy interesante.

A través de las conversaciones se conocen a los personajes, mostrándolos tal y como son. Entre tanta discusión y reproche aparecen los debates sobre la moralidad y la consciencia, Aydin que ha conseguido sus riquezas gracias a la herencia de su padre, se cree, o le hacen creer los demás, que por ser el máximo propietario de la zona, es un ser superior. Su honradez no enmascara el menosprecio que tiene hacia el resto, como se aprecia con el imán. Su mujer Nihal mucho más joven que él, se siente distanciada, poco amada, pero también ve como su marido la controla en todo lo que quiere hacer por sí misma, proyectos basados en su carácter filántropo e idealista, un afán caritativo bienintencionado, pero con remordimiento que acaban perjudicando al afectado y a ella misma. La tercera en discordia es la hermana, Necla, que no ha sido capaz de superar su divorcio y que vive en el hotel junto a Aydin y Nihal. Son las conversaciones con su hermano las que tienen una índole más perversa y punzante y con una teoría sobre oponerse y resistirse al mal muy peculiar y reflexiva. Todos esos diálogos, algunos metafísicos, filosóficos e incluso una citación a William Shakespeare, ayudan a mostrar unos personajes que viven una vida vacía, solitaria, infeliz y malgastada, basada en el aburrimiento más absoluto. Puede que tengan razón o no en sus palabras, pero no busca inculcar ninguna de ellas en el espectador.

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Ceylan adorna y complementa un guión sobresaliente con una gran puesta en escena. Las secuencias rodadas en interiores destacan por su teatralidad, unos planos muy buscados que alternan el minimalismo con la simbología. Las escenas grabadas en el exterior, en Anatolia, muestran la belleza de los paisajes que ya eran de gran importancia en anteriores filmes del director. En esta ocasión se logra crear una poética y fría atmósfera, más allá del clima helado que se presenta. Los elementos metafóricos tienen también un papel destacado en el filme. El hotel donde sucede parte de la acción contrapone a Aydin, Necla y Nihal, prisioneros del lugar y de sí mismos, con los turistas que están de paso, con el aventurero como ejemplo, un improvisador nato. Lo mismo sucede con el caballo salvaje, convertido en prisionero, para después ser liberado en un acto de libre consciencia.

El uso virtuoso que hace Ceylan de las palabras es elogiable, les da la importancia que tienen para exhibir y exponer a los personajes, muy diferentes entre sí, con diálogos duros y emotivos bien interpretados por un muy buen reparto, en una historia sencilla, que eliminando y cambiando algunos detalles costumbristas, encaja en cualquier otro ámbito y ambiente, ‘Winter sleep’ muestra las relaciones humanas, al fin y al cabo.

Sergio Montesinos

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