CRÍTICA: Boyhood (2014)

Título original: ‘Boyhood’. Año: 2014. Duración: 166 min. País: Estados Unidos. Director: Richard Linklater. Guión: Richard Linklater. Fotografía: Lee Daniel, Shane Kelly. Reparto: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater. Productora: IFC. Género: Drama. Estreno (Estados Unidos): 11/07/2014. Estreno (España): 12/09/2014 [FICHA EXTERNA]

La vida bien puede semejarse con un largo viaje en tren. Los vagones de los que consta ese tren representan las diferentes etapas en las que nos desarrollamos: infancia, niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez. En cada vagoneta, cada persona se irá encontrando a las personas con las que compartirá cada ciclo, como la familia y los amigos. Pero ese tren va haciendo paradas y en cada una de ellas habrá gente que decida tomar otro camino distinto y baje, y gente nueva que subirá con la que compartir nuevas experiencias. Una vez se acaba una etapa, pasarán con nosotros al siguiente compartimento algunas de las personas con las hemos convivido o hemos tenido a nuestro alrededor. Dicho tren, pese a que lo dirigimos nosotros, tiene como motor fundamental el tiempo, que es del todo incontrolable. Esta metáfora, sin ser original, puede servir para introducir ‘Boyhood’, que muestra la vida de Mason, al que hace un seguimiento desde que es un niño hasta su entrada a la universidad.

‘Boyhood’ es el trabajo cosechado por Richard Linklater a lo largo de 12 años, un proyecto ambicioso que complementa y se asimila al tríptico ‘Antes del amanecer/atardecer/anochecer’ que el propio director dirigió en 1995, 2004 y 2013 sobre la historia de Céline y Jesse y su evolución a lo largo de los esos 18 años con su encuentro en el tren, su reencuentro en París y finalmente su relación como pareja. Ambos filmes comparten un uso real del tiempo, un elemento destacable con el que Linklater narra sus películas. ‘Boyhood’ es una película que por la manera en como que está pensada y realizada parece única, y si bien no hay muchos antecedentes, ya existen otros proyectos similares que han sido dirigidos y se han ido confeccionando a lo largo de los años. Un ejemplo se encuentra en el documental ‘American Promise’, que seguía durante el mismo periodo de tiempo en el que se ha hecho ‘Boyhood’ a dos niños afroamericanos y a sus familias desde el punto de vista de su evolución y progreso en la educación y su posterior distanciamiento, ya que uno siguió en la escuela privada, mientras que el otro tuvo que irse a un colegio público. Otro ejemplo mucho más cercano lo encontramos en la serie española ‘Cuéntame’ que lleva emitiéndose desde 2001 y que presenta el paso del tiempo de la familia Alcántara.

Preparar y dirigir una película a tan largo plazo implica que el guión pase por un proceso de adaptabilidad conforme van avanzando los personajes y los acontecimientos que se desarrollan en su entorno. Uno de los puntos destacables de este filme se encuentra en su capacidad de dejar en un segundo plano, e incluso prescindir, de la narración de la historia para focalizar en la presentación y la muestra de los personajes de la película, ya que Linklater está más preocupado por la estructura, con el tiempo como principal y más importante herramienta, que en la propia trama con el objetivo de hacer una representación de la vida. Como en la ya mencionada trilogía de ‘Antes del amanecer/atardecer/anochecer’ o ‘Slacker’, ópera prima del director, la cotidianidad y la naturalidad hacen acto de presencia. A lo largo de la película se suceden una gran cantidad de situaciones y de diálogos que desprenden una increíble espontaneidad que consiguen dotar al filme de una gran credibilidad.

La película invita al espectador a adentrarse de manera intimista en la vida de Mason y de las personas que lo rodean, principalmente su familia: Samantha, su hermana mayor y sus padres divorciados. El hecho de pertenecer a una familia desestructurada, le obliga a tener que asumir que durante su infancia solo puede ver a su padre los fines de semana y en vacaciones y adaptarse a los cambios de pareja constantes de su madre y con ellos, nuevos lugares donde vivir y nuevas escuelas con otros compañeros. A medida que va creciendo se puede observar (en unas elipsis temporales imperceptibles), no únicamente los lógicos cambios físicos, sino también, sus preocupaciones, motivaciones e intereses, incluyendo las dos preguntas claves que muchas veces nos hemos/han hecho: ¿Qué quieres ser? y ¿Qué quieres hacer? Linklater quiere que el espectador se identifique con las situaciones que viven tanto protagonista como el resto de personajes y haga un ejercicio de memoria y pueda recordar las etapas vividas presentes en la película. La inclusión de referencias sutiles a la época que viven como pueden ser la Game Boy Advance SP o la Wii en el terreno de los videojuegos, la campaña electoral entre Obama y McCain, sagas literarias como ‘Harry Potter’ o ‘Crepúsculo’ o la repercusión de las redes sociales y los smartphones ayudan a entender y conocer la época. La música también tiene un papel destacable en la película, canciones como ‘Yellow’ de Coldplay que abre el filme, ‘Somebody that I used to know’ de Gotye o cantantes como Britney Spears y Lady Gaga sirven como banda sonora generacional. Tampoco faltan las referencias a artistas ya consagrados como Bob Dylan o referencias a los Beatles en un disco especial que el propio padre de Mason le regala en uno de sus cumpleaños.

Los actores y actrices merecen un capítulo aparte. Como los personajes a los que interpretan durante más de una década, han sufrido cambios significativos, no únicamente en la apariencia, sino también en su proceso de maduración. En el caso de Ellar Coltrane, el descubrimiento de la película y principal protagonista, es el vivo ejemplo del crecimiento como persona y de las diferentes etapas por las que pasamos, para convertirse en un creíble reflejo de nosotros mismos. Lo mismo se podría decir de los intérpretes que lo acompañan, Patricia Arquette es la imagen de una madre que no tiene suerte con las relaciones amorosas, con diversos divorcios a sus espaldas, pero que tras conseguir ser profesora de universidad, se esfuerza para sacar adelante su vida y la de sus hijos. Se podría decir que es la antítesis del personaje de Ethan Hawke (actor fetiche de Linklater), un padre que a su vez hace el papel de colega y consejero de sus hijos, pero que a diferencia de su ex-mujer, sí consigue formar una nueva familia. Para cerrar el círculo familiar de Mason se encuentra Samantha, su hermana mayor, que interpreta Lorelei Linklater, hija del director, compañera de juegos en la infancia y aunque se vayan distanciando a medida que sus personajes llegan a la juventud, siempre está ahí. Linklater, como ya hecho en otras películas, vuelve a hacer un estudio de los personajes y su relación con los demás.

‘Boyhood’ es una película con una puesta en escena formal que no destaca en exceso a excepción de algunos planos, el protagonismo se lo lleva todo ese collage de momentos de los que está construida, algunos de ellos más interesantes que otros, pero que sirven para contar la vida de los personajes y que convierten ‘Boyhood’ en una elogiable hazaña cinematográfica. La vida misma hecha película.

Sergio Montesinos 

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