CRÍTICA: Destino Marrakech (2013)

destino_marrakech-cartel-57013 estrellas

Título original: ‘Exit Marrakech’. Año: 2013. Duración: 122 min. País: Alemania. Director: Caroline Link. Guión: Caroline Link. Fotografía: Bella Halben. Música: Niki Reiser. Reparto: Ulrich Tukur, Samuel Schneider, Hafsia Herzi, Marie-Lou Sellem, Josef Bierbichler. Productora: Desert Flower Filmproduktion. Género: Drama. Estreno (Alemania): 24/10/2013. Estreno (España): 05/09/2014.

Las relaciones familiares son un tema muy recurrente en la filmografía de la directora y guionista alemana Caroline Link. Ya en su ópera prima, ‘Más allá del silencio’, iniciaría su predilección por los conflictos paterno-filiales enfrentando a Lara, una joven clarinetista con Martin, su padre sordo, en ‘Un lugar de África’, película que ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa, presentaba la historia de una familia burguesa judío-alemana que tenía que huir a Kenia en la época de la Segunda Guerra Mundial y adecuarse a las costumbres de su nuevo hogar. En ‘Destino Marrakech’, su quinta película como realizadora, Link vuelve a viajar a África, en este caso a Marruecos, para contar la historia de Heinrich, un directo de teatro de gira en Marrakech y su hijo adolescente Ben, al que apenas ve y que se ve forzado a pasar las vacaciones con su padre. Ese viaje le servirá a Ben para encontrarse a sí mismo y conocer más en profundidad a su padre.

‘Destino Marrakech’ supone el regreso de la directora alemana a la temática de las complejas relaciones padre-hijo. Dos personas que más que familia parecen dos extraños que apenas saben el uno del otro. Heinrich decidió dedicarse tiempo atrás exclusivamente al teatro, ese hecho le distanció de su familia (divorcio incluido) y sobre todo de un hijo del que apenas sabe algo. A parte del encuentro entre ambos personajes, el filme también trata la experiencia de un extranjero en un país que no conoce y con una cultura, la árabe, muy distinta a la occidental. El choque cultural es uno de los elementos más destacados de la película, como sucede con Jettel, Walter y en especial a Regina en su estada de varios años en Kenia en ‘En un lugar de África’, a Ben todo ese mundo extraño y desconocido le va dejando huella a medida que va conociendo por su cuenta y a espaldas de su padre las costumbres del país y su gente y especialmente a Karima, una joven prostituta que le hará conocer la Marrakech menos lujosa y vistosa, la que se encuentra apartada de los riads que los ricos europeos han ido comprando en las última décadas. El amor imposible entre Ben y Karima sirve para conocer el punto de vista conservador de la familia de ella, contraria a que su hija esté con un adolescente alemán burgués.

La efímera relación entre Ben y Karima no deja de ser una experiencia más sin demasiada repercusión en la trama en un viaje de liberación personal con Marruecos como telón de fondo. Un país rodado al más puro estilo documental con la población, los mercados, el ambiente nocturno y sus maravillosos y espectaculares paisajes. Tanto destacan las localizaciones que en ciertos momentos del filme llegan a ser más importantes que la propia trama de la película cuyo conflicto no llega hasta los últimos 40 minutos de metraje, cuando Heinrich encuentra a su hijo, después de que éste llevara varios días solo explorando y descubriendo el país. El reencuentro entre padre e hijo sirve para liberarse y sincerarse el uno del otro. Heinrich tiene la oportunidad, después de un tiempo sin verlo, de poder relacionarse con su hijo y de responder a las cuestiones que Ben le hace sobre el escaso interés que ha tenido hacia él, una vez ha decidido formar una nueva familia. Los silencios y unos diálogos cortos pero punzantes gobiernan parte del conflicto entre dos personas que pese a sus diferencias y reproches han de admitirse mutuamente.

Un suceso tan inesperado como efectivo para los intereses del filme en el tramo final ayuda a desencallar un ritmo demasiado lento que acaba desembocando en el final optimista que suele acompañar a las películas de la directora. Pese a sus errores narrativos, el conflicto entre padre e hijo resulta auténtico de cara al espectador y consigue resaltar en el conjunto, pero eso no se traduce en una empatización con los dos personajes en la mayoría de momentos del filme. Ulrich Tukur que interpreta a Heinrich y Samuel Scheider en el papel de su hijo Ben hacen unas interpretaciones correctas, pero no consiguen la carga dramática y emotiva en los momentos que lo requieren. El personaje de Karima, que interpreta Hafsia Herzi, es el más destacado de la película por la crítica social que aporta pese a estar desaprovechado.

Un fantástico diseño de producción es lo más atractivo del filme con unos planos que resaltan los espectaculares y dispares rincones de Marruecos y que provocan una sensación de evasión durante el tiempo que dura la película. Caroline Link es una gran narradora visual y en ‘Destino Marrakech’ lo vuelve a demostrar captando la atmosfera del país, una película que pese algunos fallos en la narración es realista en el modo que trata los conflictos familiares.

Sergio Montesinos

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s