CRÍTICA: Bajo la misma estrella (2014)

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Título original: The fault in our stars. Año: 2014. Duración: 125 min. País: EE.UU. Director: Josh Boone. Guión: Scott Neustadter, Michael H. Weber (Novela: John Green). Fotografía: Ben Richardson. Música: Mike Mogis, Nate Walcott. Reparto: Shailene Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolff, Laura Dern, Sam Trammell, Willem Dafoe, Lotte Verbeek, Ana Dela Cruz, Randy Kovitz, Toni Saladna, David Whalen, Milica Govich, Allegra Carpenter, Emily Peachey, Emily Bach, Mike Birbiglia. Productora: Fox 2000 Pictures / Temple Hill Entertainment. Género: Drama / Romántico. Fecha de estreno (EE.UU.): 06/06/2014 Fecha de estreno (España): 04/07/2014 [FICHA EXTERNA]

Confieso que peco. Que a veces dudo, tras ya más de cien años de historia a sus espaldas, de qué puede proporcionar de novedoso la industria cinematográfica. ¿Qué queda por descubrir? ¿Qué por reinventar? Y de alguna forma, ahí, en ese momento, sucede el milagro. Cuando aparecen películas que te reencuentran con el séptimo arte. Cuando lo conocido se vuelve desconocido tras nuevos giros, nuevas tramas, nuevos géneros y subgéneros, nuevos personajes, nuevas vidas. Cuando enamorarse de una historia es hacerlo a primera vista, a última vista y a cualquier vista. Como Scarlett O’Hara lo hiciera con Rhett Butler. Como Ilsa Hund con Rick Blaine. Como Rose y Jack. Como ahora lo hace Hazel Grace con Augustus Waters. Y como irremediablemente lo hacemos nosotros con ‘Bajo la misma estrella’. De la misma forma en que duermes, “profunda y lentamente, hasta que finalmente lo haces”.

Bajo la misma estrella

Encantadoramente fiel al bestseller de John Green, y consolidada ya como éxito revelación del año, integrante del género indie y young adult, ‘Bajo la misma estrella’ se sustenta en un romance adolescente literario, exuberante e inteligente que, más que una película sobre el cáncer, supone una representación y celebración de las sorpresas y lo inesperado, y de la propia alegría por vivir. Centrada en el milagro médico que es Hazel Grace (Shailene Woodley), enferma terminal de cáncer desde hace años pero aún superviviente, la joven vive con ironía, naturalidad y resignación su estado hasta que, obligada a acudir a un grupo de apoyo, conoce a Augustus Waters (Ansel Elgort). Recuperado de su enfermedad desde hace más de un año, pese a haber perdido una pierna, la entrada de Gus en la vida de Hazel supondrá el capítulo más importante e intenso de la historia de su vida. De la historia que ambos, juntos, empiezan a formar.

En una montaña rusa que sólo va para arriba, como diría su protagonista, ‘Bajo la misma estrella’ supone un más continuo que no decae y proporciona durante dos horas brillantez emocional e inteligencia irónica. La que ya es considerada historia viva del cine supone una revelación en cuanto a su más pura credibilidad, debido a su ausencia como descarado aparato lacrimógeno. Todo es estudiado y controlado, sí, pero todo es naturalidad, simpleza en su más pura belleza. En un continuo equilibrio entre la sensibilidad emotiva y lo meramente vulgar, camina con firmeza, alejándose de toda saga juvenil, futuro distópico y criatura sobrenatural y mitológica tan característica de un género que ya conocemos. Y es que no hay nada más sobrenatural hoy en día que la propia naturalidad.

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Totalmente alejada de los convencionalismos y tópicos que un drama surgido en torno al cáncer suele crear, los puntos fuertes de la producción proceden de la novela de Green y de la creación de dos personajes jóvenes creíbles, vibrantes, complejos en su desarrollada personalidad y reales. Los protagonistas no se relacionan por la película y al paso del metraje dando pena y lamentando su destino trágico. Todo lo contrario. Con frescura y en un canto a la vida, intentan vivir ese “pequeño infinito” con todas las ganas y la pasión que muchas personas no logran encontrar a lo largo de toda su vida, por muy longeva que esta sea.

Frescura y vivacidad en una historia que rebosa humor negro e ironía, esta es llevada a las alturas por una soberbia Shailene Woodley y un partenaire de excepción como resulta ser Ansel Elgort. La química entre ambos es evidente. Sus dotes interpretativas, también. Más que interiorizados a sus Hazel y Augustus, los que fueran hermanos en ‘Divergente’ se pasean por el film con la comodidad de quien sabe hacer de lo complejo algo sencillo, y de quien rinde homenaje a unos personajes mitificados y adorados por los numerosos fans con los que el libro cuenta. La que fuera criticada por su falta de carisma y de liderazgo en ‘Divergente’ muestra y demuestra todo su talento en una película creada casi por y para su lucimiento, mientras Elgort sorprende estando a la altura de su compañera y del que es el personaje más complejo en personalidad y carisma de la historia.

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Acompañados por una impecable representación visual y artística a la altura, y con unos secundarios de excepción (Laura Dern, Willem Dafoe), nos sumergimos en la historia irremediablemente, de la misma manera en que lo hacemos en el aura más encantador de Amsterdam que la película retrata, y que tan bien sabe llevar el que es director de la cinta, Josh Boone, a la pantalla. Y es que si algo se puede aprender de esta historia, es que no puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién (y qué) te lo hace. Me gustan mis elecciones. Me gusta el esperanzador dolor que ‘Bajo la misma estrella’ provoca.

Okay? Not okay.

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