CRÍTICA: Dragon Ball Z: La batalla de los dioses (2013)

Título original: ‘Doragon Bôru Zetto: Kami to Kami’. Año: 2013. Duración: 85 min. País: Japón. Director: Masahiro Hosada. Guión: Yûsuke Watanabe. Música: Norihito Sumitomo. Productora: Toei Animation. Género: Animación. Estreno (Japón): 30/03/2013. Estreno (España – Cataluña, País Vasco y Baleares -): 30/05/2014 (en junio en el resto de ciudades) [FICHA EXTERNA].

Si tuviera que nombrar una serie de mi infancia, sin duda sería ‘Dragon Ball’, el Manga escrito e ilustrado por Akira Toriyama y adaptado en serie de Anime a finales de los 80. En mi caso, como muchos niños que nacimos en los 90, crecimos con ‘Dragon Ball’, una serie con más de 600 capítulos si contamos ‘Dragon Ball’, ‘Dragon Ball Z’, ‘Dragon Ball GT’ (que no se basaba en el Manga) y ‘Dragon Ball Kai’, que se trata de una remasterización de la serie Z. La serie ha marcado a varias generaciones y no únicamente a los que nacimos en la década de los noventa, sino también a los que en aquella época eran ya unos adolescentes y que han trasladado su pasión de la serie a sus hijos. Un Anime en el que su carismático protagonista, Son Goku, tenía que enfrentarse a un gran número de rivales en peleas épicas, algunos tan míticos como Freezer, Vegeta, los androides 17 y 18, Célula o Monstruo Bu. Varios de ellos como los nombrados Androide nº 18 o Bu se pasaron al bando de los buenos, pero es Vegeta uno de los casos más significativos, que pese a ser al inicio el archienemigo de Goku, su rivalidad fue muy bien explotada en la serie y acabaría convirtiéndose en uno de sus grandes aliados.

Los responsables quisieron aprovechar el gran éxito del Anime y decidieron realizar una sucesión de películas que servirían de complemento a la serie. Tras más de 20 filmes y especiales, llega ‘Dragon Ball Z: La batalla de los dioses’. El largometraje introduce al personaje de Bills, conocido como el ‘Dios de la Destrucción’, que despierta después de un largo periodo de sueño. Su despertar provoca el nerviosismo de los dioses Kaito y Kaitoshin que parecen ser los únicos conscientes del gran poder de un Bills que busca al Super Sayan Dios que hace años predijo un pez oráculo. Goku, al saber de la existencia de Bills, ansia emocionado poder enfrentarse contra él.

‘DBZ: La batalla de los dioses’contiene numerosos guiños a toda la saga de ‘Dragon Ball’, como la acción sucede en el cumpleaños de Bulma, permite recuperar y reunir a muchos personajes reconocibles y queridos por los fans del Anime original, aparte de Goku y Vegeta, también se dejan ver, aunque en un segundo plano, Gohan, Piccolo, Gotenks, Trunks, Duende Tortuga y el Monstruo Bu entre muchos otros. Llaman la atención la aparición de Freezer en forma de ‘flashback’ y de uno de los primeros villanos de la serie, Pilaf con sus ayudantes Shu y Mai, reconvertidos en niños.

Uno de los principales alicientes del filme es mostrar a Bills como un dios destructor, imbatible y extremadamente arrogante y soberbio, un rival demasiado poderoso incluso para un Super Sayan de nivel 3 como Son Goku, capaz de derrotar a cualquier contrincante. La búsqueda persistente del Super Sayan Dios por parte de Bills en la Tierra hace que incluso tengan que invocar con las 7 bolas mágicas al Dragón Shenron para preguntárselo.

La participación de Akira Toriyama en el guión ha supuesto un regreso a los orígenes de la serie, mucho más cercano a la primera etapa que a la serie Z, que es el periodo en los  que suceden los hechos del filme. ‘La batalla de los dioses’ recupera el sentido del humor de los inicios des de la propia presentación de Bills, un ser delgado e insignificante de apariencia felina al que le encanta comer, igual que su amable y pacífico asistente Wiss, incluso un personaje tan orgulloso como Vegeta se ve obligado a hacer el ridículo por una buena causa.

Su apartado visual está muy cuidado, las animaciones de los personajes en dos dimensiones están muy bien definidas y se complementan perfectamente con los escenarios en 3D, un hecho que supone un gran progreso respecto a las anteriores películas y donde más deslumbra es en las batallas, que aunque sean algo cortas, no dejan de ser espectaculares y están al nivel de lo que se espera de una película de ‘Dragon Ball’.

‘Dragon Ball Z: La batalla de los dioses’, es una película nostálgica para los fans más veteranos de la serie de Anime que llevaban muchos años sin poder ver a sus personajes favoritos en un nuevo largometraje y que se convierte en el primero en ser estrenado en cines en España, un filme que también gustará a las nuevas generaciones de aficionados.

 Sergio Montesinos (@Sergiomc90)

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Crítica de ‘Dragon Ball Z: La batalla de los dioses’ por Alfonso Gutiérrez Caro

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3 estrellas

Toriyama sitúa los acontecimientos de ‘Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses’ justo tras la muerte de Boo, el último gran villano de la saga, sucesor del mítico Freezer y de Célula. Es en esos momentos, cuando la cosa se encuentra en calma, cuando emerge un nuevo villano (por supuesto mucho más poderoso que todos los últimos juntos) que pondrá en jaque al bueno de Goku y compañía, condenando a la raza humana y al mismísimo planeta (por enésima vez) a una destrucción casi segura.

La estrella de la función es ese villano, llamado Bills, el Dios de la Destrucción, una suerte de gato egipcio antropomorfo al que le chifla dormir y comer. De hecho ha estado fuera de juego durante cuarenta y pico años porque se encontraba echándose lo que para él era una siesta. Es este un personaje con un evidente tono humorístico, carismático incluso, un ¿tipo? educado y hasta simpático que evidentemente vive en otro plano, con su propia escala de valores y arbitrarias decisiones, y que no duda en hacer añicos lo que se le ponga por delante. Para Bills algo tan salvaje como la completa aniquilación de cientos de especies o la destrucción de planetas es casi un juego, su pan de cada día.

goku

Como no podía ser de otra manera, el objetivo de Bills es la búsqueda de un contrincante a su altura, algo que apenas recuerda, un sueño premonitorio que le anunciaba la existencia de un Dios Supersaiyajin. Pronto iniciará tal búsqueda, la cual le llevara a entrar en contacto con los famosos Supersaiyajines de toda la vida: Goku, Vegeta, Gohan, Trunks y Gotens. Como vemos, el punto de arranque de la historia no tiene nada de original, estamos ante más de lo mismo: nuevo supervillano llega, amenaza la Tierra y lo héroes aparecen para desbaratar sus planes. Se cuenta pues lo mismo de siempre, con sus puntos típicos de humor, algún homenaje que más de uno apreciará, sus chorradillas y alguna escena incluso ridícula por en medio (pobre Vegeta), hasta que llegamos al inevitable y super mega épico combate. La hora de las tortas. Ahí la cosa remonta en una lucha llevada a través de varias fases en variados paisajes y elementos en los que todo el torrente de acción made in Dragon Ball explota. Un combate físico y también dialéctico que, para sorpresa de todos, no acaba como uno espera.

‘Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses’ se antoja un producto casi exclusivamente para fans y acérrimos del anime, una película entretenida, que arriesga poco en su propuesta y que, por momentos, te devuelve entre golpe y golpe a la infancia. Llegados a este punto tampoco se le puede pedir mucho más. Dragon Ball es lo que es, para bien y para mal.

Alfonso Gutiérrez Caro (@Al_Runciter)

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