CRÍTICA: Nymphomaniac. Volumen 1 (2013)

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4 estrellas

Título original: ‘Nymphomaniac. Volume I’. Año: 2013. Duración: 117 min.País: Dinamarca. Director: Lars Von Trier. Guión: Lars Von Trier. Música: Varios. Fotografía: Manuel Alberto Claro. Reparto: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Connie Nielsen, Christian Slater, Nicolas Bro, Jesper Christensen, Uma Thurman, Caroline Goodall, Kate Ashfield, Saskia Reeves, Jens Albinus, Sophie Kennedy Clark, Mia Goth, Omar Shargawi, Severin von Hoensbroech. Productora:  Zentropa Entertainments. Género: Drama / Erótico. Fecha de estreno (Dinamarca): 25/12/2013. Fecha de estreno (España): 25/12/2013.

Una fría noche invernal, Seligman encuentra en un callejón a Joe, una joven herida y casi inconsciente, quien se niega a recibir asistencia médica. Seligman, quien siente curiosidad por saber cómo pudo haber llegado Joe a semejante situación, le pregunta por su historia. Ella le contará su vida, un relato lleno de conflictos, turbias relaciones y sexo.

Concebida en su inicio como una película pornográfica, y avisados ya de que la versión estrenada no es la original ideada por Lars Von Trier, ‘Nymphomaniac’ es una preciosa y cruda película que navega a través de la turbulenta vida de una joven que se define a sí misma como una ninfómana.

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‘Nymphomaniac’ es la tercera entrega de la conocida como “trilogía de la depresión” que el director danés comenzó con ‘Anticristo’ seguida de ‘Melancholia’. Esta última, al contrario que las anteriores, principia con un cuadro en negro, donde se puede oír ruidos, el sonido de una calle, la última parada de Joe a la que le ha llevado su frenética vida, apaleada y ensangrentada. Al encontrarse son Seligman y proponerse contarle toda su vida, asistimos a un evidente reparto de roles en el que el propio Seligman representa al espectador, pendiente de los detalles de una vida ajena.

Contada a base de episodios, ‘Nymphomaniac’ se adentra en la más recóndita intimidad de Joe, una chica que desde una edad temprana renuncia al amor y a los convencionalismos sociales que la repriman y que ella concibe como un cúmulo de celos e infelicidad. Una historia que, aunque a priori podría parecer gratuitamente escandalosa, se desvela como profunda e inmensamente interesante, dada la facilidad que tiene el séptimo arte por ocultar los aspectos más sinceros y realistas del sexo, más aun tratándose de una mujer como protagonista.

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Lars Von Trier dirige con trazos de docudrama pero sin llegar a explotar su estilo, sin desviar la atención de lo que de verdad importa, su argumento y personajes.

Debido a su naturaleza episódica, algunas historias se presentan con mayor interés que otras, sin que ello signifique que sobre ninguna de ellas. De todos sus episodios, brilla por derecho propio el último, por su crudeza, sinceridad y belleza. Una magnífica conjunción entre el cine y la música, en el que Von Trier es capaz de explicar la composición de una obra de Bach a través de la imagen y el sexo, con un inspiradísimo montaje en split screen que proporciona uno de los momentos más sensoriales y conseguidos de ‘Nymphomaniac’.

Destaca el asombroso trabajo de Stacy Martin como la joven Joe, con una interpretación que aúna inocencia y perversión con su juego de miradas. No obstante, la elección de intérpretes de tan poca valía como Christian Slater o Shia LaBeouf resta cierta calidad al conjunto. Mención aparte para Uma Thurman, quien protagoniza uno de los momentos más surreales e incómodos, con un gran derroche de comedia negra.

Su tan cacareado contenido erótico se reduce a unos cuantos momentos puntuales en los que se nota la tijera para que el filme consiga ser exhibido en las salas de cine comerciales. No obstante, ‘Nymphomaniac’ contiene suficientes escenas subidas de tono como para que la película esté a un nivel de atrevimiento muy superior al acostumbrado.

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Por otra parte, en ocasiones la película subraya demasiado. No en lo que se refiere a su contenido sexual, lo que es evidente, sino a sus lecturas. El viejo Seligman interrumpe con demasiada facilidad una historia que requeriría de una mayor interpretación por parte del espectador, en lugar de verse amartillado por sus lecturas sobre la historia y comparaciones sin interés alguno como la pesca. Es más preferible el paralelismo en el relato con la sucesión de Fibonacci o la música de Bach que las bobadas de la práctica de la pesca.

A la espera de poder contemplar su segunda mitad, llegado el final se hace patente que la película nunca fue concebida en dos partes, por lo que es difícil formarse una opinión certera de ella. Afortunadamente, ‘Nymphomaniac. Volumen 2’ llega con tan solo un mes de separación, y no con un año como algunos parecen haberse acostumbrado ya.

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