OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (2013)

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2 y media
 
Título original: ‘Oz: The Great and Powerful’. Director: Sam Raimi. Guión: Mitchel Kapner, David Lindsay-Avaire (novela de L. Frank Baum). País: EE.UU. Año: 2013. Duración: 127 min. Intérpretes: James Franco, Mila Kunis, Michelle Williams, Rachel Weisz, Zach Braff. Música: Danny Elfman. Fotografía: Peter Deming. Productora: Walt Disney Pictures / Roth Films. Distribución: The Walt Disney Company Spain. Estreno (EE.UU.): 08/03/2013. Estreno (España): 08/03/2013. Género: Fantástico / Aventuras.
 
 
 
Oscar Diggs es un mago de poca monta, un estafador y mentiroso que trabaja en un circo ambulante. Sus aventuras amorosas lo obligarán a huir en globo de Kansas. Pero lejos de estar a salvo, un repentino tornado lo transportará al mágico mundo de Oz.
 
Hollywood (y Disney en particular), en su ya habitual línea de no aportar un ápice de inventiva y originalidad, se ha arriesgado al traernos una película que traza los orígenes de aquel clásico de 1939, ‘El mago de Oz’. Un filme que forma parte de la memoria colectiva y que a muchos nos remonta a nuestra infancia, repleto de inolvidables personajes como el hombre de hojalata, el espantapájaros o el león cobarde. Muchos han afilado sus uñas a la espera del producto de Sam Raimi, machacado también en su momento por abandonar el terror por el más comercial cine de súper héroes.
 
 
 
 
Raimi, que de tonto no tiene un pelo, trata el material original con respeto. En ningún momento se produce una perversión del recuerdo de ‘El mago de Oz’. Todo lo contrario, se percibe una cierta influencia estética, un mantenimiento de las esencias sobre las que en ningún momento el filme trata de sustentarse. Vemos un león, espantapájaros, monos voladores. Hasta el vuelo de las brujas conserva ese aire de película antigua.
 
El problema de ‘Oz, un mundo de fantasía’ no está en la evocación del clásico de Victor Fleming. Reside en su nefasto guión, en su incapacidad de crear una historia meridianamente sólida que de verdad nos haga sentir que estamos en Oz, en ese pretendido “mundo de fantasía”, más allá de su envoltorio colorido.
 
Tras la impresionante escena del tornado llega la explosión de color y con ella, el acomodamiento más convencional de su argumento. Es evidente que, en una película infantil, no se puede pretender una gran profundización en los personajes, pero sí una historia que envuelva, que emocione y que haga sentir una magia que rara vez llega.
 
 
 
 
No se puede negar el empaque visual de Raimi, asombroso. No solo por el dinero manejado en semejante súper producción, pues otros no conseguirían un resultado tan vistoso y preciosista. El director explota con la mayor inventiva posible los medios de que dispone para regalarnos imágenes para el recuerdo, pero poco se puede hacer para levantar la película ante un guión tan flojo y unos personajes tan planos. Hay destellos de genialidad y gozoso deleite visual, como el viaje en burbujas, el vuelo sobre el campo de amapolas o la muñeca de porcelana (que me aspen si esa bruja final no es un remedo del terrorífico zombie encerrado en el sótano de ‘Posesión Infernal’). Pero lo dicho, no es suficiente.
El ritmo se aletarga demasiado en su segunda mitad. A pesar de su apariencia apresurada, llega un momento en que la película parece no avanzar. Su final llega tarde y se siente demasiado estirado. 
 
 
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Los actores (todos ellos de muy buen ver, faltaría más) cumplen sobradamente con sus personajes unidimensionales. Destaca sobre todo la fanfarrona interpretación de James Franco, fresca, divertida y hasta con cierto punto paródico. Sobreactuado y exagerado, por supuesto, pero esta es la clase más apropiada de actuaciones que merecen este tipo de películas. Al más puro estilo Johnny Depp como el ya legendario Jack Sparrow en ‘Piratas del Caribe’. Mientras Rachel Weisz y Michelle Williams hacen lo que pueden con semejantes caracteres, Mila Kunis hace lo que puede con su limitado talento.
 
Destaca de ‘Oz, un mundo de fantasía’ la banda sonora. Danny Elfman en estado puro. Preciosa, delicada y potente cuando ha de serlo. Una delicia que nos recuerda a sus mejores colaboraciones con Tim Burton con finas y bellísimas melodías.
 
‘Oz, un mundo de fantasía’ es un lujoso juguete, un regalo para la vista carente de emoción alguna. Le falta ritmo y un guión más convincente que embauque y nos haga transportar a otro mundo. En fin, le falta magia.

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