El último desafío (2013)



Ray Owens es el sheriff de un tranquilo pueblo fronterizo de Sommerton Junction. Cuando Gabriel Cortez, un importante narcotraficante, escapa del FBI e inicia una carrera en un veloz coche hacia México, Owens deberá decidir entre no implicarse o intentar parar los pies a Cortez cuando este, necesariamente, tenga que cruzar su pueblo.


‘El último desafío’ es una típica película de acción con policía (sheriff) mayor, experimentado, a punto de retirarse, envuelto en una violenta situación que altera la paz de su tranquila localidad. La película tiene todos los tópicos del género, pero es consciente de ello. El problema radica en que el entretenimiento rara vez llega. El mayor aliciente de la película se encuentra en el protagonismo de Arnold Schwarzenegger, el otrora culturista convertido con fortuna en actor de cine de acción, convertido en político y senador de California. Si bien con ambas partes de ‘Los mercenarios’ dio unos primeros pasos de vuelta al cine, no ha sido hasta ‘El último desafío’ cuando Schwarzenegger ha regresado por la puerta grande con un papel protagonista.

Lo cierto es que, aunque sorprenda, la presencia del ininteligible actor austriaco es de lo mejor del filme. Schwarzenegger todavía tiene la suficiente fachada como para seguir realizando este tipo de películas. Siempre y cuando a modo de autoparodia se tome en consideración su ya avanzada edad y sus escasas facultades interpretativas. Esperamos que un buen día le llueva algún guión con el que nos regale otro personaje icónico de la talla de Terminator o Conan, porque está claro que esta ‘El último desafío’ resulta bastante olvidable.


La película se toma demasiado en serio a sí misma, cuando no debería pasar de una comedia de acción. Por fortuna están ahí Johnny Knoxville y Luis Guzman para regalarnos alguna risa que otra. Por otra parte, ese gran actor llamado Forrest Whitaker se encuentra desaprovechado por enésima vez con un personaje soso que no pasa de poner cara de pasmado durante toda la película. Pero el más insoportable de toda la función y uno de los principales motivos por los que el filme no termina de funcionar es Eduardo Noriega. Su risible interpretación del narcotraficante mexicano no solo es tópica, sino ridícula, rozando la vergüenza ajena. Sus soliloquios son horrorosos e infunde menos peligro que un niño con una rabieta. Su doblaje al castellano además habría de ser tipificado en el Código Penal.

A ‘El último desafío’ le falta más acción y más humor. Destaca principalmente la estupenda escena del tiroteo en el pueblo. Frenética, violenta y llena de gags. Todo lo que la película tendría que haber sido desde su inicio. Por lástima, en el filme abundan también escenas de persecuciones poco inspiradas y demasiado alargadas que terminan por aburrir.

‘El último desafío’ se deja ver y probablemente guste a los incondicionales del género. Sobretodo a aquellos deseosos de la vuelta de Schwarzenegger a la gran pantalla. El resto olvidará la película nada más salir de la sala.


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