La noche más oscura (2012)

 
 
Tras los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 se inició la persecución del que acabó convirtiéndose en el hombre más buscado de la historia, Osama Bin Laden. Maya, una joven agente de la CIA, centrará toda su carrera y esfuerzo en encontrar el paradero del líder de Al Qaeda.
La última película de Kathryn Bigelow se rodeó de una inmensa polémica. No es para menos pues los eventos narrados son bastante recientes y las heridas que el famoso atentado de 2001 dejó en la población norteamericana no han cicatrizado sino todo lo contrario. El cambio sufrido por la sociedad estadounidense ha sido reflejado en múltiples películas cuyos argumentos no tenían nada que ver incluso con el asunto terrorista (véase la sobreprotección plasmada en la cinta de animación ‘Buscando a Nemo’). Por no hablar de otros filmes que directamente han contado la historia con mayor o menor acierto (‘United 93’, ‘World Trade Center’). Spielberg en una de sus últimas grandes películas, ‘Munich’, dedicó su último plano a una mirada hacia las Torres Gemelas para calar en el espectador la idea de los devastadores resultados de la violencia en la persecución de objetivos y guerras sin fin. Incluso en televisión hemos podido ver esta clase de argumentos, cada vez más frecuentes, en series como la exitosa y excelente ‘Homeland’ o ’24’, con las que la presente película presenta numerosos puntos argumentales en común.


La última película de Kathryn Bigelow se rodeó de una inmensa polémica. No es para menos pues los eventos narrados son bastante recientes y las heridas que el famoso atentado de 2001 dejó en la población norteamericana no han cicatrizado sino todo lo contrario. El cambio sufrido por la sociedad estadounidense ha sido reflejado en múltiples películas cuyos argumentos no tenían nada que ver incluso con el asunto terrorista (véase la sobreprotección plasmada en la cinta de animación ‘Buscando a Nemo’). Por no hablar de otros filmes que directamente han contado la historia con mayor o menor acierto (‘United 93’, ‘World Trade Center’). Spielberg en una de sus últimas grandes películas, ‘Munich’, dedicó su último plano a una mirada hacia las Torres Gemelas para calar en el espectador la idea de los devastadores resultados de la violencia en la persecución de objetivos y guerras sin fin. Incluso en televisión hemos podido ver esta clase de argumentos, cada vez más frecuentes, en series como la exitosa y excelente ‘Homeland’ o ’24’, con las que la presente película presenta numerosos puntos argumentales en común.

 
‘Zero Dark Thirty’ (incomprensiblemente traducida en nuestro país como ‘La noche más oscura’) muestra los eventos, supuestamente apoyados en informes confidenciales de la propia CIA, sin atisbo de posicionamiento ni de juicio moral. Las torturas que, una y otra vez, muestra en la pantalla como un medio necesario para alcanzar el fin no son juzgadas como correctas. No es su intención demostrar la necesidad de emplear tales medidas (del todo reprochables y que habrían de perseguirse en todo Estado de Derecho sin importar los fines a que atendían) sino mostrar, a modo de docudrama, unos supuestos hechos reales. Lo que persigue Bigelow, más allá de esta recolección de momentos de intensa crueldad, es la deshumanización de quien ejerce tales tareas para el Gobierno.
 
Es en su personaje principal, Maya, donde se encuentra el mayor atractivo y razón de ser principal de la película. Podemos ver cómo  la agente de la CIA pasa de presentar al inicio una actitud incómoda e incluso nada convincente con lo métodos empleados, a una total asimilación y concienciación de las técnicas que entiende necesarias en una especie de involución emocional. El personaje de Maya presenta además numerosas similitudes con la protagonista de la ya mencionada serie de televisión ‘Homeland’. Ambas protagonistas femeninas fuertes que sufren de una insana obsesión por capturar a su objetivo, ya sea Bin Laden o Abu Nazir.
 


Si la película funciona es gracias al trabajo de su actriz protagonista, una inmensa Jessica Chastain que ha sido capaz de absorber a su personaje y dotarlo de una profundidad más allá del guión no tan acertado. Chastain muestra al espectador la evolución de su personaje sin histrionismos ni sobreactuaciones. Una sobria, serena, contenida y, cuando ha de serlo, explosiva interpretación. Sin duda, el único elemento de ‘Zero Dark Thirty’ que consigue transmitir al espectador el sentimiento de obsesión y frustración por conseguir atrapar a Bin Laden. Jessica Chastain se revela así como una de las actrices más importantes de su generación.

 
Destaca también la dirección de Bigelow, mucho más contenida que en su anterior cinta ‘The hurt locker’ (‘En tierra hostil’). Bigelow empapa de realismo la pantalla y consigue sus mejores momentos en aquellos en los que transcurre la acción. Lo que demuestra por enésima vez que la directora se mueve mejor en el género de la acción que en el del thriller netamente político.
 
Transcurrido su inicio demoledor, con una pantalla en negro y conversaciones reales y aterradoras mantenidas vía telefónica por las víctimas durante el atentado, ‘Zero Dark Thirty’ comienza directamente con la persecución ya en curso y unas tensas secuencias de torturas. Tras esto, la película desarrolla un proceso de investigación, más que frío, desapasionado y carente de intriga. El guión no infunde en el espectador esa pretendida obsesión por capturar al terrorista sino que se limita a narrar objetivamente y sin alma alguna las constantes revelaciones que permitieron localizar al objetivo, muchas veces de forma confusa e inexplicable sin la menor implicación con el público. Todo ello da lugar a una profunda desconexión emocional del espectador con la historia, a pesar de la brillante interpretación de Chastain, único pilar sobre el que se sustenta la película hasta este punto.
 


No es hasta que se produce el descubrimiento de la mansión-fortaleza del terrorista cuando se retoma el interés. Es entonces cuando el filme se convierte en aquello que debió de ser desde el principio, un intenso y emocionante thriller. A partir de este punto, ‘Zero Dark Thirty’ vuelve a conectar con el espectador, haciéndole partícipe de las sucesivas frustraciones de la protagonista ante las numerosas trabas políticas y legales.

 
La película finaliza con una impresionante y extensa secuencia final que acaba revelándose como la razón de existencia del propio filme: la captura de Bin Laden. Juicios morales a parte, la escena es todo un ejemplo de tensión y adrenalina casi desprovista de acción. Bigelow alterna con acierto numerosos planos en una oscuridad para nada confusa y del todo clara con otros en primera persona, otorgando a la secuencia de una continuidad, realismo y clarividencia sorprendentes. Una escena de una maestría visual y narrativa al nivel de otros logros últimos del cine moderno como puede ser ‘Salvar al soldado Ryan’. Memorable.
 
Lo peor es que esta muestra de excelente cine llega demasiado tarde en forma de tercer y último acto. Queda al final una sensación agridulce de la extraordinaria película que podría haber llegado a ser y no fue. Recomendable pero sobrevalorada.
 
 

Una respuesta a “La noche más oscura (2012)

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